miércoles, 1 de septiembre de 2010

No queremos inmigrantes ilegales en España

Extraido de la página de Facebook  "No queremos Inmigrantes Ilegales en España" que en la "descripción" de la misma hace una excelente exposición sobre la inmigración ilegal reflejando perfectamente una de nuestras preocupaciones mayores que hoy en día tenemos en nuestro pais.

reproduzco:

"Año 2010, España, con más de 4 millones de parados, no puede ni debe actuar como una ONG.

Tenemos recursos limitados y cada día que pasa nuestros colegios, nuestros ambulatorios, nuestros hospitales y nuestros servicios sociales están más saturados y ello se produce en gran parte debido a que cualquier inmigrante ilegal, por el mero hecho de empadronarse en su Ayuntamiento, tiene derecho a disfrutar de la Sanidad, de la Educación Pública y de los Servicios Sociales que pagamos todos los españoles, inmigrantes legales incluidos, con nuestros impuestos.

Recientes datos nos indican que en España hay 1.000.000 de Inmigrantes Ilegales...y eso no hay economía ni país que lo aguante, sobre todo si ese país sufre una crísis galopante como la nuestra.

Nuestros políticos deberían preocuparse, única y exclusivamente, en hacer cumplir la ley y no admitir la estancia en España de aquellas personas que no cumplan los requisitos legales.

Empadronar a ilegales es abrir una puerta trasera para su regularización y para que continue el efecto llamada...y no estamos de acuerdo".


Para más información sobre este tema y complementando el mismo se aconseja la lectura de la <entrada> de título: (Muy recomendable)
El "empadronamiento" la puerta trasera para que los inmigrantes llenen sus bolsillos de dinero.



(El Correo, 17.9.2006)
¿Podemos recibir más inmigrantes? ¿queremos más inmigrantes? (Ignacio M-G)
 (Excelente artículo, muy didáctico)

Es evidente que la cuestión tiene también su parte negativa. El enorme volúmen de inmigrantes y la rapidez con que se ha producido su llegada plantea graves problemas de asimilación cultural y de asunción de nuevo gasto social.

Aportan trabajo, pero consumen grandes cantidades de recursos, principalmente, en educación y en sanidad. Nada menos que 600.000 hijos de inmigrantes se incorporan a nuestras aulas en el curso que comienza, un 8,4% del total y una cifra que multiplica por ocho a la registrada hace diez años.  Como el gasto total en educación asciende a 9.000 millones de euros, hagan una simple regla de tres y verán lo que nos cuestan.

Todo el mundo coincide a la hora de calificar como grave al momento actual.  Sin embargo, es evidente que lo peor, la cara más dura de la inmigración, está aún por llegar.  Hasta ahora nadie ha sido capaz de encontrar la fórmula mágica que limite el acceso a nuestro país al número exacto de personas que deseamos/necesitamos contratar.
Por muy diversas razones llegan inmigrantes en número mayor al que necesitamos y van a seguir así en el futuro.  Mientras la renta de Senegal -es un mero ejemplo- sea casi 20 veces menor que la española, el efecto de llamada seguirá implacable.

Y ese "exceso de inmigrantes"  causará serios problemas.  En primer lugar, porque la ausencia de oportunidades de trabajo les conducirá a la marginación, cuando no a la simple delincuencia. En segundo lugar, porque va a ser muy caro mantenerlos. Por primera vez en nuestra historia, la asistencia social a los extranjeros empieza a reflejar cifras de consideración.  La cobertura de los 133.109 extranjeros que pueblan las listas del paro le cuesta ya al Estado 59 millones de euros mensuales, una cifra que ha crecido un 33% en el último año y que supone el 6,2% del total.

Por eso es tan importante regular ahora el proceso.   Se puede ser un "buenista" furibundo en los principios, pero si queremos evitar que esto termine en el desorden o en una incontrolable ebullición xenófoba es necesario ser un "realisca práctico"  en su aplicación.

Frenar la entrada, limitar el acceso, regular su estancia es una convenencia para los que ya estamos aquí y una obligación ineludible para lo que quieren entrar.  Esta enfermedad no sana con más solidaridad. Se cura sólo con mayor rigor.  La alternativa es el caos.

Queridos lectores, ¡qué más podemos decir! quizás más fuerte o más alto, pero más claro imposible.  Creo que  está todo dicho en estos artículos. A buen entendedor pocas palabras bastan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario